Qué son los pagarés

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Muchas personas se preguntan qué son los pagarés, normalmente porque un cliente se lo ofrece como medio de pago. Pues bien un pagaré es un título valor. Es decir, un documento mercantil que representa un derecho, que es literal y autónomo. Literal porque sólo se puede invocar lo que está escrito en él, y autónomo porque se puede ejercer libremente, sin que se puedan presentar excepciones que no se vinculen al tenedor. Con el pagaré se emite una promesa de pago incondicional por parte del suscriptor hacia el beneficiado o tenedor, en un plazo de tiempo y suma de dinero determinados.


Qué son los pagarés


No hay que confundir lo que son pagarés  con las letras de cambio, ya que estas últimas es una orden de pago a favor de un tercero. En el pagaré el mismo emisor se compromete a pagar al receptor. Es un requisito imprescindible que aparezca el término “pagaré”, así como estar escrito en la lengua del país donde se suscribe. También se deberá incluir el lugar donde debe efectuarse el pago. Si no se indica, se estipulará como lugar de pago el lugar de emisión del domicilio del firmante. Los pagarés son un título valor que no se pueden emitir al portador, por lo que es imprescindible indicar siempre quién es el beneficiario.

Existes las figuras del tomador y del tenedor. Suelen ser la misma persona, pero no es algo necesario.  El tomador es la persona a la que hay que hacer el pago y el tenedor es aquella persona legítima para exigir el pago. Este último bien puede ser simplemente el último endosatario. El endosatario es el designado como persona a la que hay que realizar el pago, y que a su vez puede volver a endosarla a no ser que se indique una clausula específica que lo prohíba. El tomador del pagaré se convertirá en endosante en el momento que se indique que el pago se haga a otro que se designe como endosatario.

También existe otra figura, que es la del avalista. Se trata de la persona que declara en pro de garantizar de forma total o parcial el pago del título. Cuando se presta el aval, el suscriptor se llamará avalado. Cuando se pague la cantidad correspondiente por parte del avalista, este adquirirá los derechos que se derivan del título. El aval se puede formular tanto por el reverso, con la cláusula correspondiente, como en el anverso, simplemente con la firma de una persona que no sea el firmante.

En cuanto al vencimiento del pagaré, que es el momento en el que se podrá exigir el pago, se pueden señalar varios tipos:

  • A fecha fija, que quiere decir que vence el día indicado.
  • A un plazo contado desde la fecha, que vencerá cuando pase el plazo fijado desde la emisión.
  • A un plazo contado desde la vista, que es lo mismo que el anterior pero contando desde el momento del “visto”.
  • A la vista, el vencimiento será en el momento que se presente al pago, que deberá realizarse en un plazo de un año después de la emisión.

Lo que sí son los pagarés es un título que se puede transmitir. El modo de hacerlo es mediante el endoso. La única forma de rehusar de esto sería mediante una cláusula de “no a la orden”. Cuando el tomador o tenedor trasmite la orden de que el pago se haga a otra persona, esta se designa endosante, y el tenedor pasa a llamarse endosatario. Para realizar el endoso se debe firmar en el reverso del pagaré indicando los nombre de endosante, endosatario, y sus firmas. Si sólo firma el endosante se considera endoso en blanco, y el tenedor podrá completarlo con su nombre o el de otro, o bien, endosar el pagaré de nuevo en blanco determinando esta vez un endosatario concreto. Otra opción sería entregar el pagaré a un tercero, no completando así el endoso.

¿Qué pasa si se produce impago del pagaré? Pues el tenedor podrá realizar el protesto del pagaré en un plazo de ocho días hábiles después de su vencimiento. Es lo que se llama un protesto. La acción podrá ir directa contra el firmante y los avalistas, de forma que no será necesario un protesto notarial para exigir un pago de forma judicial o mediante el juicio cambiario. El acreedor tendrá un plazo de tres años desde el vencimiento para ejercer la acción directa. También se puede realizar la acción de regreso. Esta se puede llevar a cabo cuando el firmante esté en concurso de acreedores o tras un infructuoso embargo de sus bienes. La diferencia es básicamente que en la acción directa se está ejecutando desde el último tenedor al firmante sin pasar por nadie más, y la acción de regreso va contra cualquiera de los implicados en el pagaré (distintos endosatarios y endosantes o sus avalistas) hasta llegar al firmante.

Algunas de las ventajas que son propias de los pagarés, por ejemplo, es que no es necesario que se extienda en papel timbrado, se puede conseguir financiación con el descuento, su sencillez, es trasmisible por endoso, la certeza de fecha de cobro y del importe, decidir el vencimiento del pagaré según las necesidades, o que en caso de endoso hay doble garantía ya que responderán al pago tanto firmante como endosante. Por el lado de los inconvenientes que son propios de los pagarés, cabe destacar que se tiene que esperar a la fecha a la que el pagaré vence, o que si es a la orden tiene que ser obligatoriamente timbrado, pero si es no a la orden a los bancos no les gusta ya que de esta forma sólo podrían realizar reclamación del importe al cedente pero no al firmante.


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