Qué es el descuento de efectos

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El descuento comercial o descuento de efectos comerciales es una de las fuentes de financiación más tradicionales entre las empresas de España. Una forma de que un negocio pueda conseguir dinero con una operación financiera, por la cual una entidad financiera anticipa una cantidad de dinero usando como soporte un crédito comercial, es decir cuyo origen es una actividad empresarial o profesional, por medio de un efecto comercial (pagarés, letras de cambio, etc…) antes de su fecha de vencimiento. Normalmente la mayoría de las operaciones comerciales que no se pagan al contado, tienen como documento para garantizar el pago aplazado un título valor. Normalmente un pagaré que se descuento mediante la cláusula “a la orden”, es decir aquella que permite descontar y endosar pagarés, al estar timbrados. Lo que aumenta los gastos de emisión del título valor. Pero también es posible descontar efectos comerciales con la cláusula “no a la orden”, que aunque no admiten el descuento de efectos, sí que permita que el título valor se pueda ceder a un banco para recibir el pago adelantado del dinero antes de la fecha de vencimiento. Estos últimos no pagan timbre, es decir impuestos.

Qué es el descuento de efectos


El descuento de efectos no establece un importe máximo ni mínimo para poder acceder a este tipo de operaciones financieras. Aunque a la hora de definir qué es el descuento de efectos, siempre son operaciones a menos de un año. Por eso se le considera una fuente de financiación a corto plazo, es decir para mejorar la liquidez del circulante. Dado que el descuento de pagarés son operaciones que se suelen repetir, las entidades financieras dan la posibilidad de contratar una línea de descuento similar a las de crédito, normalmente con una duración a un año renovable automáticamente si se mantienen las condiciones de solvencia por parte del titular. Igualmente las líneas de descuento tienen un límite máximo de descuento de pagarés, por lo que el límite no se puede exceder salvo que algunos de los pagarés descontados lleguen a su vencimiento y sean pagados por el deudor. Es decir que habrán que esperar a que los efectos descontados venzan para para así descontar nuevas remesas de pagarés. Así parte del estudio de los pagarés está pre – autorizado y por lo tanto se ahorra tiempo y dinero al descontar pagarés.

En cuanto al tipo de pagarés que se pueda descontar hay que diferenciar entre efectos cambiarios y no cambiarios. Los primeros serían incluirían los pagarés y letras de cambio, siendo los efectos cambiarios más conocidos aunque los pagarés ahora mismo son los que concentran casi la totalidad de las operaciones comerciales con pago aplazado. Sin embargo en cuanto a los efectos no cambiarios tenemos varios tipos, como los recibos normalizados, las certificaciones de obras, y las facturas. Es decir aquellos documentos que aunque no sean un título valor sí que documenten un derecho de cobro.

En cuanto al descuento comercial hay diferentes tipos que pueden definir qué es y qué no es. Para empezar está el descuento tradicional, en el que el tipo de interés depende del anticipo de días respecto de la fecha de vencimiento. Es decir que se establecen tramos de intereses según los plazos de vencimiento del pagaré. En este tipo de descuento comercial las comisiones dependen de las características de cada efecto según lo acordado en la póliza de descuento. Sin embargo además de los intereses también existen otros complementarios como son el corretaje notarial y el timbrado por el pago de impuestos en pagarés a la orden. Por eso es un tipo de descuento poco usado en la actualidad, habiendo sido sustituido por el descuento forfait, que tiene como origen el tipo de interés preferencial que las entidades financieras daban a sus mejores clientes. Aunque con el tiempo este tipo de descuento de pagarés se extendió. De ahí que a la hora de decir qué es el descuento de pagarés hoy en día lo definamos como el descuento forfait, puesto que el interés es fijo independientemente del plazo temporal del vencimiento. Además del interés se le añade una comisión, normalmente por estudio o apertura de la línea de descuento, además de los gastos normalmente por corretajes y timbres.

Por lo tanto el descuento de efectos tiene varias ventajas respecto de otras modalidades de anticipo de créditos comerciales. Como por ejemplo su facilidad en la operativa financiera. Para empezar la operación si es recurrente, y no puntual dado que es más caro y lleva más tiempo, se formaliza mediante una póliza en la que se fija el importe máximo de riesgo por parte de la entidad financiera, así como los intereses y gastos. De ahí que la empresa titular de la póliza de descuento pueda ir presentando remesas de pagarés para su anticipo respecto de la fecha de vencimiento. Obteniendo dinero para mejorar su tesorería, y además de hacer líquidos sus créditos comerciales delegar en la entidad financiera la gestión de cobro de cada efecto, reduciendo la carga administrativa de las empresas así como las gestiones y reclamaciones jurídicas de impago a la fecha de vencimiento del pagaré.  Aunque la entidad financiera ya realiza un estudio de solvencia del emisor del pagaré lo que permite reducir los impagos así como la gestión administrativa de los créditos. Otra ventaja de la línea de descuento es que los tipos de interés aplicados suelen ser más bajos que en otras soluciones financieras a corto plazo para obtener liquidez.

Sin embargo al definir qué es el descuento de efectos también es importante hablar de las desventajas, porque los intereses son prepagables. De ahí que se hable de descuento, puesto que del importe nominal del efecto comercial, es decir del importe total de la factura que dio lugar a la emisión del título valor, se restan los intereses y otros gastos fruto de la operación financiera. Esto hace que el importe de la financiación sea menor que con otras soluciones como los préstamos o las pólizas de crédito. Además los gastos también reducen el importe de dinero ingresado por la entidad financiera, al tener que pagar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos, es decir, el timbrado del efecto comercial. Gastos que aumentarían si al vencimiento el deudor no paga, porque la entidad financiera repercutiría los gastos del impago, como el protesto notarial, y las comisiones de reclamación. De ahí que el riesgo por el descuento de efectos hace que la empresa tenga que reflejarlo en el pasivo del balance, aumentando el endeudamiento y generando incertidumbre en la gestión de la tesorería de la empresa. Al no saber qué descuentos de efectos tendrán incidencias por ser impagados al vencimiento, y tendrán que ser financiadas por la empresa.


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