Pagarés no a la orden

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Los pagarés no a la orden son un tipo específico dentro de la operativa habitual con este tipo de títulos valor. La gran ventaja que tienen los pagarés es que recogen en un documento un derecho de cobro, que hace que este papel tenga por sí mismo valor.

Esto es lo que convierte al pagaré en un documento de giro, es decir algo que al igual que el dinero puede circular como instrumento para cancelar operaciones dentro del tráfico mercantil. Porque el pagaré no a la orden, al igual que los que sí los son, recogen sobre el documento un importe nominal al igual que el dinero de curso legal, que tiene valor por sí mismo.

Pagarés no a la orden como activos

Lo que los convierte en un activo, es decir en algo que tiene un valor de mercado por instrumentar un derecho de cobro. Los pagarés pueden servir para documentar derechos de cobro fruto de operaciones financieras, es decir como medio de pago de deudas financieras como por ejemplo un préstamo. Sin embargo los pagarés suelen ser más bien utilizados como papel comercial.

pagares no a la orden

Es decir que reflejan derechos de cobro originados por operaciones de compra – venta de productos o prestación de servicios. De hecho los pagarés a la orden o no, siempre han sido el medio de pago preferido en el sector de la construcción e inmobiliario. Porque este título valor, a diferencia del cheque, permite aplazar los pagos a una fecha cierta futura denominada vencimiento.

Y en e boom inmobiliario que vivió España el descuento de pagarés a la orden o no era casi la única forma de financiación que tenían las empresas contratistas, proveedoras, y subcontratistas de las promotoras inmobiliarias. En aquella época el sector era solvente porque la demanda y los precios creían año tras año, así que los bancos y cajas calificaban el papel del sector inmobiliario como de buena calidad a efectos de asumir riesgos crediticios.

Sin embargo tras la crisis financiera e inmobiliario ese papel del sector inmobiliario pasó a ser de poca seguridad por lo que sus tenedores no podían obtener financiación en entidades financieras, así que algunos recurrieron al endoso para cancelar otros créditos. Es decir cedían su crédito a un tercero ante la falta de liquidez y de capacidad para hacer efectivos sus créditos. Y es precisamente en este tipo de operaciones donde los pagarés a la orden entran en juego. Porque dado que el poseedor inicial del pagaré lo cede a un tercero para cancelar sus deudas con éste, en vez de esperar al vencimiento del pagaré o descontarlo.

Especificaciones de los pagarés no a la orden

Es importante que el título valor no incluya la expresión pagaré no a la orden. Porque este tipo de pagarés tiene la particularidad de que no puede hacerse efectivo a la orden de otra persona. Es decir el endosatario o nuevo poseedor del pagaré no podría exigir el pago al emisor del pagaré, puesto que es un pagaré que no se pagará a la orden de otra persona que se designe a través del endoso.

Por lo tanto los pagarés, documentos en formato papel denominados título valor según el derecho mercantil, son un derecho de cobro para su tenedor, sea el que realizó la operación comercial que dio origen al derecho de cobro o sea el endosatario al que se le cedió el título vía endoso, podrán transmitirse libremente a través de endoso siempre y cuando no incluyan en dicho título valor la clausula de pagaré no a la orden. Ya que ésta limita la libre circulación del papel comercial.

Limitando que se designe a otra persona como el beneficiario del crédito que recoge el pagaré, y por lo tanto persona a la que habrá que liquidar y por lo tanto abonar en dinero de curso legal el crédito. Por lo tanto ¿cuál es el principal motivo de librar o emitir un pagaré a la orden o no a la orden?. Pues básicamente que el emisor no quiera que su título representativo de la deuda con un proveedor de productos o servicios acabe en manos de un tercero que no tiene nada que ver con la empresa con la que mantuvo la operación comercial y a la cual emitió el documento como medio de pago para cancelar su deuda.

Situación con los descuentos bancarios

En situaciones como las descritas en las que los bancos y otras entidades financieras no hacen líquidos los pagarés mediante descuento bancario, es fácil que los títulos valor se usen como medo de pago de otras deudas con terceros y por lo tanto circulen entre varias empresas pudiendo acabar en manos de un tercero que en caso de no poder hacer frente al pago al vencimiento, proceda a realizar una acción bancaria del pagaré a la orden para hacer efectivo su crédito.

Mientras que si no puede ser endosado y se mantiene en manos del tenedor original, el cual es un proveedor habitual, siempre podremos reconducir la situación llegando a un acuerdo de aplazamiento o fraccionamiento para hacer frente al impago.


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