Cómo negociar pagarés

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Saber cómo negociar pagarés puede resultar una habilidad muy útil y lucrativa. Para las empresas negociar pagarés permite mejorar los flujos de tesorería al anticipar el importe a la fecha de vencimiento. Los pagarés son fruto de las operaciones comerciales realizadas con clientes, en especial en los sectores de la construcción e inmobiliario donde es la forma de pago más habitual, aunque también se usa mucho en el sector industrial.

Pero el pagaré es más que una forma de pago, al ser mucho más que un papel comercial que documenta una operación fruto de la actividad empresarial, también es un título valor que representa un derecho y por lo tanto es transmisible. Una de las formas para negociar pagarés es el endoso aunque la más habitual sea el descuento, al ser una forma de financiación muy típica entre las pequeñas empresas y los autónomos.

Cómo negociar pagarés

Siendo para muchas la única fuente de financiación de la que disponen y ser de fácil acceso al generarse con las operaciones comerciales. Mientras que el endoso permite que los pagarés puedan circular como se hace con el dinero de curso legal de cara a cancelar obligaciones de pago.

Al ser un documento, un papel, con un valor nominal expresado sobre él se puede ceder a un tercero, denominado en ese caso endosatario, de cara cancelar una obligación. Pero también se puede hacer con el objetivo de dar una rentabilidad, pactada entre las partes intervinientes, a cambio del endoso del pagaré.

El endosante obtendría dinero y endosatario se con el título hasta su fecha de vencimiento para presentarlo al cobro al emisor. Obteniendo una rentabilidad en base al plazo transcurrido, normalmente menos de 12 meses, y la diferencia entre el nominal y el importe pagado por hacerse con la posesión del pagaré.

Otro ejemplo de como negociar pagarés fue la emisión de Nueva Rumasa entre pequeños ahorradores privados. La crisis financiera era un hecho así como la económica y ante la restricción del crédito Nueva Rumasa lanzó un producto de inversión con un elevado interés respecto del que existía en el mercado.

Por lo que en esta forma de negociar pagarés se ofrecía una alta rentabilidad a los inversores, a través de dos pagarés: uno por el importe nominal invertido de 50.000 euros, y otro por los intereses menos la retención correspondiente a los impuestos directos.

La forma de negociar estos pagarés se hizo al margen de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), colocándose a través de la publicidad en medios tradiciones como televisión o prensa en vez de entidades financieras, la cual no había dado el visto bueno al folleto de emisión.

De hecho no hay una ley que regule la forma de negociar pagarés, tanto en mercados financieros como ajenos a los mismos como en el ejemplo anterior. Salvo que se realicen grandes emisiones para negociar pagarés de mucho importe o número como pasa con las obligaciones (valores representativos de una deuda) o las acciones (partes alícuotas del capital social) de empresa.

Dado que en esas emisiones los pagarés no son fruto de operaciones comerciales, contrapartida de operaciones con bienes y servicios, frente a instrumentos con objetivo de captar financiación. En este último caso la CNMV sí que tendría que realizar una supervisión previa al momento de negociar los pagarés, debiendo registrarse el folleto de la emisión junto con una auditoría previa de los estados contables del emisor de los pagarés.

Aunque tanto en una operación comercial como en una financiera pura, el pagaré se usa como un instrumento financiero. En el primer caso aplazando el pago y en el segundo captando fondos monetarios. Por lo tanto el primero sería un pagaré cambiario puro fruto de una operación comercial dentro del tráfico mercantil, y el segundo sería un instrumento financiero para el endeudamiento.

En lo relativo a la fiscalidad no existe ninguna específica a la hora de negociar pagarés, nos referimos a su uso como fuente de financiación en los mercados, por lo tanto sólo podemos asemejarlo a otros productos financieros.

Por lo que los rendimientos, intereses o diferencia entre el valor de compra y el valor de venta del pagaré ya sea por encima o por debajo del nominal, tributaran en base a la normativa del impuesto directo correspondiente: IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) para personas físicas y IS (Impuesto de Sociedades) para personas jurídicas.

Dentro de las opciones más habituales para negociar está el descuento de pagarés, una de las fuentes de financiación más típicas entre las empresas, en especial de las de menor tamaño. Siendo una operación financiera muy rentable para los bancos por los intereses y gastos que generan. Porque al negociar un pagaré a través del descuento el banco nos paga el nominal menos los intereses correspondientes en base al precio que fije el banco y según el plazo que exista entre la fecha del anticipo y la del vencimiento del pagaré.


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