Descuento de pagarés en la construcción

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El descuento de pagarés en la construcción es una de las formas de financiación más habituales entre las empresas del sector. Con el boom inmobiliario el aumento de las empresas de construcción fue enorme.

No sólo medianas o pequeñas promotoras sino en especial pequeñas empresas especializadas en oficios o incluso autónomos que ejercían como profesionales independientes en vez de cómo trabajadores asalariados. En el sector de la construcción los pagarés eran y son el medio habitual de pago.

Lo que durante todo el boom inmobiliario generó mucha actividad de descuento de pagarés en todo el territorio nacional. Y es que el peso del sector de la construcción e inmobiliario en España siempre ha sido muy alto porque somos un país al que le gusta comprar viviendas.

Descuento pagarés construcción

De hecho algunas de las mayores fortunas del país se han basado en la construcción y promoción de viviendas y otros inmuebles. Pero el descuento de pagarés no es sólo un medio de pago usado en el sector de la construcción también se usa en otros sectores como el industrial.

Pero sobre todo es un mecanismo de financiación muy utilizado por pequeñas empresas y autónomos. Este tipo de empresas no tienen acceso a formas de financiación complejas o a largo plazo. Como pueden ser ampliaciones de capital, pólizas de crédito, o préstamos hipotecarios. Instrumentos de financiación a los que sí tenían acceso promotoras inmobiliarias y empresas constructoras.

La gran ventaja del descuento de pagarés como instrumento de financiación es que está basado en las operaciones comerciales. Es decir que cualquier empresa de la construcción se puede financiar a través de las operaciones habituales con sus clientes a través del descuento de pagarés. Lo que permite a las pequeñas empresas y autónomos del sector de la construcción obtener liquidez para poder mantener su actividad económica.

Porque esos créditos comerciales en el caso de trabajar con empresas grandes, puede llegar a superar el año de vencimiento. Lo que supone tener que financiar de alguna manera los gastos del negocio durante ese periodo. Aunque normalmente el descuento de pagarés es una operación de financiación a corto plazo, es decir a menos de un año según la práctica financiera y la normativa contable.

El boom inmobiliario, en especial el último por ser más largo, multiplicó el descuento de pagaré por la proliferación de empresas y el volumen de actividad. Generando como consecuencia mucha actividad financiera para descontar pagarés. Y para realizar esas operaciones se recurría a las líneas de descuento de pagarés. Muy habituales entre contratistas, subcontratistas, y hasta proveedores de materiales de construcción. Pudiendo tener desde una hasta varias, dependiendo del número de entidades con las que trabajaran.

Porque en la época del boom inmobiliario el sector era solvente gracias al enorme crecimiento que estaba teniendo año tras año. La gran ventaja de las líneas para las empresas de la construcción era que no tenían que hacer el descuento individual de cada pagaré. Lo cual no es solo más lento, al tener que realizar la entidad financiera un estudio de solvencia del emisor de cada pagaré, sino que se ahorran gastos y sobre todo se agiliza la operativa de descuento.

Pudiendo llevar una remesa de varios pagarés a la vez, al estar aprobado con antelación un límite de descuento. Al igual que pasa con una línea de crédito, por la que el banco permite disposiciones parciales según las necesidades financieras de la empresa. En el caso del descuento de pagarés la empresa puede ir descontando siempre y cuando no supere el importe máximo autorizado en la línea. Por lo que según vencen los pagarés descontados, el banco los presenta a su cobro al emisor.

Una vez cobrado el importe reduce el límite de la línea de descuento. Por ese motivo, las empresas de la construcción, que según fue empeorando la situación del sector se vieron con más créditos de clientes documentados en pagarés y menos en dinero efectivo, tuvieron que abrir varias líneas de descuento entre diferentes entidades financieras, bancos o cajas. Mientras el sector fue solvente las entidades seguían captando empresas de la construcción, manteniendo vía endeudamiento a un sector que cada vez daba más muestras de agotamiento.

Hasta que los peores pronósticos se materializaron. La crisis financiera originada en Estados Unidos se extendió como una plaga por Europa. Mutándose en una larga y penosa crisis económica, que arrasó al sector de la construcción con una profunda crisis que acabó con más del 50% de las empresas existentes. Las pocas que se salvaron fue a base de refinanciaciones, daciones en pago de sus activos a la banca, y unas pocas por tener negocios diversificados y estar poco endeudadas.

Pero las empresas más pequeñas del sector de la construcción que más recurrían al descuento de pagarés por falta de otras fuentes de financiación, cayeron las primeras. Como consecuencia de que los emisores de sus pagarés, promotoras inmobiliarias, vieron canceladas sus fuentes de financiación a corto plazo como pólizas de crédito y los bancos se negaron a financiar sus nuevos proyectos inmobiliarios.

Pequeños contratistas y subcontratistas, y proveedores de materiales, como últimos de la cadena del sector de la construcción, vivieron la pesadilla de ver como esos pagarés para descuento se convertían en papel mojado porque el emisor dejaba de ser solvente al no tener acceso al crédito fácil y abundante que durante años los bancos habían puesto a disposición del sector de la construcción.


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